Sobre el desarrollo psico-corporal

Vivimos importantes épocas de cambio y ahora, más que nunca, resulta fundamental disponer de una elevada capacidad de adaptación a dicho mundo cambiante. Por esta razón, todo aquello que estimule el proceso de crecimiento personal tiene ahora más valor que nunca.
A través de mi experiencia personal como coach personal y terapeuta, opino que es fundamental considerar una técnica de apoyo que contemple al paciente/cliente de una manera múltiple, de forma que pueda ayudarle en su proceso de evolución psico-corporal.
Un proceso psico-corporal de cambio supone un proceso de trabajo personal INTEGRAL. Eso significa trabajar todos los aspectos que intervienen en el estado de salud de la persona, es decir: físico, emoción y psique. De esta manera, se consideran los diferentes aspectos o niveles que influyen en la realidad cotidiana del individuo.
Dicho trabajo se realiza siguiendo un orden coherente. En primer lugar se atiende el estado de salud física, aliviando el malestar derivado de los desordenes activos en la persona. La prioridad es aumentar el tono vital del paciente, y disminuir las fugas de energía derivadas del estado de tensión de sus cadenas musculares, y de los hábitos nocivos más graves activos en su vida cotidiana. ¡¡NO es posible afrontar grandes cambios si no hay disponible un mínimo de energía!! Gran parte de dicha energía reside, inútilmente, en los bloqueos musculares. Conforme avanzan las sesiones, el paciente aprende a ser consciente de su cuerpo, de sus zonas de tensión o de bloqueo. En esta fase, el paciente aprende a MIRAR sus heridas...
Tras unas sesiones, la persona aprende a manejar el dolor asociado a los bloqueos a través de su expresión. Las contracturas, pinzamientos, acortamientos, y demás somatizaciones musculares se liberan únicamente mediante una acto de aceptación...Aquí el paciente aprende a ATENDER las heridas olvidadas.
Mediante el dejarse ir, el aceptar el dolor interno y su liberación, el individuo empieza conectar con el contenido emocional causante de todo ello. Se inicia aquí la etapa de liberación emocional no reconocida y contenida. Hay una razón emocional que causa tus contracturas en la espalda, tus desordenes digestivos, el dolor de cervicales, la dificultad para dormir, etc.. A partir de este momento, la persona experimenta de forma directa (no solamente intelectualmente) esta relación, así como la liberación que ofrece el descubrir un mecanismo para renovar su mundo emocional. Aquí el paciente aprende, finalmente, a SANAR sus heridas.
Acompañando todo el proceso, son necesarias toda una serie de propuestas enfocadas al proceso de auto-crecimiento FUERA DE LA CONSULTA. En este proceso se mantiene que no existe un entorno más idóneo para la autosanación y el autocrecimiento que la propia vida cotidiana. En realidad, ésta no es más que el reflejo externo del nuestro estado interior. Trabajando conscientemente sobre dicho reflejo, también podemos sanar y crecer de forma muy efectiva. De este modo, al finalizar algunas sesiones, se ofrecen propuestas de actuación (que no “deberes”) sobre diferentes sectores de la vida cotidiana del paciente, para que éste disponga de “pequeños retos” personales en el periodo entre sesiones.
Finalmente, a lo largo de todo el proceso se busca constantemente desarrollar la AUTONOMÍA del propio paciente a la hora de poder manejar, fuera de la consulta, su estado psico-corporal. Se trata de que la persona pueda convertirse, poco a poco, en su propio terapeuta. Para ello, se instruye al paciente en áreas como la nutrición, la capacidad de relajación, la meditación, la correcta gestión emocional y la incorporación de nuevos hábitos que le ayuden a seguir evolucionando de una forma efectiva como individuo.
La duración de una sesión convencional es de aproximadamente 75 minutos.
En primer lugar tratamos las experiencias del paciente en su vida personal: percepciones físicas y emocionales, dificultad para realizar las propuestas sugeridas en la consulta, conflictos y dudas personales, etc.. Es la etapa de “coaching” personal, donde se le ofrece al paciente la orientación y las herramientas necesarias para que pueda evolucionar convenientemente a través del escenario actual de su vida cotidiana.
En caso de que el paciente lo necesite, se inicia el trabajo físico, buscando el desbloqueo miofascial y articular mediante la aplicación de diversas técnicas de manipulación física (masaje de desbloqueo, estiramiento de las cadenas musculares, armonización bioenergética, corrección postural)
El trabajo en desbloqueo físico se centra en las diferentes zonas de “trabajo” asociadas al perfil personal de la persona atendida. Mientras tanto, ésta aprende a respirar de forma plena, a aceptar y a expresar las sensaciones asociadas al desbloqueo.
Tras la sesión de trabajo físico, se dedican los últimos minutos de la sesión a comentar la percepciones del paciente en el trabajo físico y en proponer actividades, retos o ejercicios a realizar hasta la próxima sesión.
Se ha de considerar que las sesiones de trabajo psico-corporal tiene una serie de condiciones:
  • El paciente debe asumir la responsabilidad de su propio proceso de cambio, y querer comprender las verdaderas causas de sus bloqueos personales.
  • La frecuencia recomendable del tratamiento es de una sesión semanal. Conforme hay evolución a lo largo del proceso las sesiones podrán espaciarse de forma quincenal y hasta mensual.
  • Si el paciente no asiste y no puede avisar con 24 horas de antelación, deberá abonar igualmente la sesión.
  • El trabajo físico del paciente se realiza en ropa interior y en el suelo (tatami)
  • En la primera sesión se realizará el perfil psico-corporal del paciente, que delineará el trabajo a seguir durante el proceso terapéutico.
Si estás interesado/a, puedes reservar hora de consulta de forma presencial (Barcelona) o de forma online (exclusivamente coaching personal vía webcam o correo electrónico) a través de:
rvc.consult@gmail.com
o a través del siguiente teléfono:
605 951 417
Rafael Vidal